La lateralidad infantil forma parte del proceso de organización sensoriomotriz durante el desarrollo. Nuestro cuerpo presenta una estructura bilateral —dos ojos, dos oídos, dos manos, dos piernas y dos hemisferios cerebrales—, pero su funcionamiento requiere que ambos lados puedan coordinarse e integrarse dentro de una organización funcional.

Por eso, hablar de lateralidad no significa únicamente determinar cuál es la mano dominante. También pueden observarse preferencias visuales, auditivas, manuales y podales, así como la forma en que estas diferentes referencias se relacionan entre sí.

¿Qué es la lateralidad?

La lateralidad puede entenderse como la forma en que se van estableciendo determinadas preferencias funcionales entre los dos lados del cuerpo durante el desarrollo.

Estas preferencias pueden observarse en diferentes ámbitos: mano, pie, ojo y oído. No necesariamente tienen que coincidir todas en el mismo lado. Por ejemplo, un niño puede mostrar una preferencia manual derecha y una preferencia visual o podal diferente.

Cuando las preferencias no se distribuyen de forma homogénea entre los diferentes sistemas hablamos habitualmente de lateralidad cruzada.

La lateralidad se desarrolla progresivamente y está influida por múltiples factores relacionados con la maduración, la experiencia y la interacción con el entorno. Por ello, no debe entenderse como un proceso aislado, sino como parte de la organización global del desarrollo sensoriomotor.

Lateralidad y organización sensoriomotriz infantil

El desarrollo infantil implica aprender a utilizar ambos lados del cuerpo de manera coordinada.

Esto requiere integrar información procedente de diferentes sistemas sensoriales y relacionarla con el movimiento, la percepción corporal y la orientación en el espacio.

La coordinación bilateral, los movimientos contralaterales y la capacidad de organizar el cuerpo respecto a la línea media forman parte de estas experiencias de desarrollo.

La finalidad no es que ambos lados funcionen exactamente igual. Cada lado puede presentar determinadas preferencias y características funcionales, pero ambos necesitan poder complementarse y participar conjuntamente en las diferentes actividades.

Lateralidad y Reflejos Primitivos

La organización de la lateralidad está relacionada con la maduración de diferentes patrones sensoriomotores. Dentro de este proceso, los Reflejos Primitivos forman parte de las primeras experiencias de organización del movimiento y de la relación entre diferentes segmentos corporales.

Uno de los reflejos especialmente relacionado con este proceso es el Reflejo Tónico Asimétrico Cervical (RTAC).

El RTAC genera una organización asimétrica entre ambos lados del cuerpo asociada al movimiento de la cabeza. Durante las primeras etapas del desarrollo, este patrón forma parte de las experiencias que permiten al niño relacionarse con cada lado de su cuerpo.

A medida que el desarrollo avanza, la organización del movimiento evoluciona hacia patrones cada vez más coordinados entre ambos lados. En este contexto adquieren especial importancia los patrones contralaterales, en los que participan conjuntamente el lado derecho y el izquierdo del cuerpo.

Desde el enfoque del Método IKAR, la relación entre Reflejos Primitivos y lateralidad resulta especialmente interesante para comprender cómo se organiza el movimiento durante las diferentes etapas del desarrollo.

El RTAC y la lateralidad

El Reflejo Tónico Asimétrico Cervical es uno de los patrones reflejos que más claramente muestra la relación entre la posición de la cabeza y la organización de los dos lados del cuerpo.

Durante su activación, el movimiento de la cabeza genera una respuesta diferenciada entre las extremidades de ambos lados. Esta organización forma parte de las experiencias sensoriomotrices tempranas y precede a patrones de movimiento más complejos.

Por este motivo, desde el Método IKAR se observa la relación entre el RTAC, la coordinación bilateral, los patrones contralaterales y la organización de la línea media.

La presencia o persistencia de un patrón reflejo no se interpreta de manera aislada ni permite por sí misma establecer una alteración de la lateralidad. Se observa cómo se expresa dentro del conjunto de la organización sensoriomotriz de cada niño.

Lateralidad y línea media

La línea media corporal constituye una referencia importante para la organización del movimiento y la coordinación bilateral.

A medida que el niño desarrolla sus capacidades sensoriomotrices, aprende a utilizar ambos lados del cuerpo de manera cada vez más coordinada, incluyendo movimientos que requieren atravesar la línea media.

Los patrones contralaterales, la coordinación bilateral y la orientación espacial son experiencias que participan en esta organización.

Desde esta perspectiva, la lateralidad no consiste simplemente en elegir un lado, sino en desarrollar la capacidad de integrar dos lados diferentes dentro de una misma organización corporal.

Lateralidad visual y auditiva

La lateralidad también puede observarse en los sistemas sensoriales.

En el ámbito visual pueden existir diferentes preferencias relacionadas con el uso de uno u otro ojo. La información procedente de ambos ojos necesita integrarse para construir una experiencia visual coordinada.

En el ámbito auditivo también pueden observarse preferencias entre ambos oídos. Sin embargo, identificar qué oído utiliza preferentemente una persona no permite por sí solo comprender cómo procesa e integra la información auditiva.

Por ello, la lateralidad visual y auditiva debe contemplarse dentro de una visión más amplia que incluya la percepción, el movimiento y la organización sensoriomotriz.

Lateralidad, percepción y movimiento

La lateralidad está estrechamente relacionada con la manera en que el niño experimenta su propio cuerpo y se orienta en el entorno.

Observar cómo utiliza sus manos y pies, cómo coordina ambos lados, cómo atraviesa la línea media o cómo organiza sus movimientos permite obtener información sobre diferentes aspectos de su experiencia sensoriomotriz.

Esta observación no pretende determinar si una lateralidad es «correcta» o «incorrecta». Cada niño desarrolla sus propias preferencias y combinaciones.

Lo importante es comprender cómo se relacionan estas preferencias con el conjunto de la organización corporal y sensorial.

Lateralidad y aprendizaje

La lateralidad forma parte de una organización sensoriomotriz que participa en numerosas actividades cotidianas: desplazarse, manipular objetos, orientarse en el espacio, coordinar movimientos y utilizar simultáneamente diferentes referencias sensoriales.

También se ha estudiado su relación con determinadas habilidades relacionadas con la lectura, la escritura y otros procesos de aprendizaje. Sin embargo, una determinada preferencia lateral o la presencia de lateralidad cruzada no permite por sí sola establecer una dificultad de aprendizaje ni una relación causal.

Por este motivo, desde el Método IKAR la lateralidad se contempla junto con otros aspectos del desarrollo sensoriomotor, sin reducir las dificultades de un niño a una única característica.

La lateralidad desde el Método IKAR

En el Método IKAR, la lateralidad se contempla como uno de los elementos que participan en la organización sensoriomotriz.

La observación no se limita a identificar qué mano, pie, ojo u oído utiliza preferentemente el niño. Se tiene en cuenta cómo se relacionan las diferentes preferencias, cómo participan ambos lados del cuerpo y cómo se organiza el movimiento en relación con la percepción y la orientación corporal.

A partir de esta comprensión, el Método IKAR desarrolla técnicas y propuestas de trabajo propias relacionadas con la coordinación bilateral, los patrones contralaterales, la línea media, la percepción corporal, la orientación espacial y la integración de diferentes experiencias sensoriomotrices.

El objetivo no es imponer una determinada lateralidad ni considerar una preferencia lateral como un problema en sí misma, sino favorecer experiencias que permitan al niño utilizar sus recursos corporales y sensoriales de una manera cada vez más organizada y eficiente.

La lateralidad no es simplemente elegir un lado. Es aprender a integrar dos lados diferentes dentro de una misma organización.

Cómo citar este artículo

Rosa Sempere, A. (2026). Lateralidad y desarrollo sensoriomotor infantil. Método IKAR.

Artículo elaborado desde el marco conceptual y metodológico del Método IKAR.

Sobre este artículo

Este artículo presenta la visión del Método IKAR sobre la lateralidad desde una perspectiva de organización sensoriomotriz. Su contenido integra conocimientos relacionados con el desarrollo motor, los Reflejos Primitivos y la organización corporal, junto con desarrollos conceptuales y metodológicos propios del Método IKAR.


NOTA IMPORTANTE

Los contenidos de este artículo tienen carácter informativo y educativo. La lateralidad se aborda desde el marco propio del Método IKAR y no constituye una evaluación diagnóstica ni pretende sustituir la valoración realizada por profesionales competentes en cada ámbito. Una determinada preferencia lateral o la presencia de lateralidad cruzada no constituye por sí misma una patología ni permite establecer un diagnóstico