EL ORIGEN
El origen de IKAR
Los nombres tienen la capacidad de expresar una idea en una sola palabra. En ocasiones, incluso llegan a representar una manera de entender el mundo.
La expresión Integración Kinésica resume el fundamento sobre el que se construye el Método IKAR y la manera en que entendemos el desarrollo funcional infantil.
¿POR QUÉ SE LLAMA MÉTODO IKAR?
Un nombre que identifica un modelo
El nombre Método IKAR nace de las iniciales de Integración Kinésica Albert Rosa, denominación elegida para identificar el modelo conceptual desarrollado por Albert Rosa tras más de tres décadas de experiencia profesional, docente e investigadora.
Estas 4 letras no representan únicamente el origen de un modelo, sino que son la identidad de una filosofía de trabajo y de una forma de comprender el desarrollo humano.
LA ESENCIA DEL MÉTODO
Integración Kinésica
El término Integración Kinésica resume el fundamento sobre el que se construye el Método IKAR y la manera en que entiende el desarrollo funcional infantil.
La óptima funcionalidad y maduración del niño es el resultado de múltiples sistemas que están en interrelación y son necesarios para optimizar su capacidad de organizarse, de autorregularse, y que pueden influir en los procesos de aprendizaje, percepción, comportamiento y postura.
MUCHO MÁS QUE UNAS SIGLAS
IKAR
Un nombre propio para una manera de observar, comprender y acompañar el desarrollo funcional.

EL SIMBOLISMO DE IKAR
La capacidad de descubrir y desplegar el potencial
Su sonoridad evoca inevitablemente el mito de Ícaro. Más allá de la propia leyenda, el Método IKAR toma de este símbolo aquello que mejor representa su filosofía: la capacidad de descubrir, crecer, explorar nuevas posibilidades y desarrollar el propio potencial.
Creemos que todo niño posee un potencial único de desarrollo. En muchas ocasiones, solo necesita que el organismo encuentre una mejor organización para que ese potencial pueda expresarse con mayor plenitud.
Por ello, el propósito del Método IKAR consiste en favorecer las condiciones que le permitan desarrollar y optimizar todas sus capacidades, superar sus dificultades y avanzar en su proceso de desarrollo, respetando siempre su ritmo madurativo, su individualidad y su manera única de aprender y crecer.
En este sentido, IKAR simboliza la posibilidad de desplegar el potencial que cada niño lleva dentro, ayudándole a construir una base más sólida para aprender, moverse, relacionarse y desarrollarse.
UNA IDENTIDAD CON SIGNIFICADO
Confianza en el potencial humano
Método IKAR entiende el desarrollo como un proceso continuo de organización, adaptación y crecimiento, en el que cada pequeño avance contribuye a que el niño pueda expresar la mejor versión de sus capacidades.
El potencial no se contempla como algo fijo, sino como una posibilidad que puede desplegarse progresivamente cuando el organismo encuentra condiciones que favorecen una mejor organización, respetando siempre la individualidad y el ritmo de cada niño.




